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agosto 17 de 2019
Discurso Asamblea 75 Años ANDI Medellín

Palabras de Bruce Mac Master, Presidente de la ANDI, en la clausura del Cuarto Congreso Empresarial Colombiano

Debo comenzar por decir que estamos celebrando, celebrando 75 años desde el momento en el que los más importantes industriales colombianos, decidieron unirse alrededor de la causa de contar con una industria más próspera, más competitiva, en mejor capacidad de aportar al desarrollo y con el objetivo común que los empresarios de hoy hemos interpretado como “construir Más País”.

Celebrando la visión y la iniciativa que en esta ciudad, en el año 1944 tuvieron un grupo de líderes empresariales sobre lo que se imaginaron debería ser el gremio de los industriales, hoy de empresarios de todos los sectores económicos de Colombia.

Podemos decir con orgullo, que la ANDI ha cumplido ese sueño, es este el lugar donde una muy buena parte del sector privado se encuentra para construir país, para aportarle a la sociedad desde donde somos más expertos que es la producción de bienes, servicios, empleo y oportunidades, y desde donde también tenemos la responsabilidad de actuar como ciudadanos que defendemos nuestra sociedad y que construimos alrededor de los inmensos desafíos sociales y de equidad.

Hoy, en estos 75 años, no puedo dejar de hacer un reconocimiento con admiración a las 44 empresas que decidieron en los estertores de la segunda guerra mundial, unirse en torno de un proyecto de sociedad que cree en la capacidad única que tiene el trabajo de transformar comunidades. Para esas empresas, algunas de ellas presentes hoy, pido un aplauso.

También quiero hacer un reconocimiento muy especial a todos los presidentes de la ANDI, mis antecesores, quienes tuvieron la responsabilidad y vocería de nuestra asociación y que con su legado permitieron que nuestro gremio sea representativo en la definición de la construcción del país que soñamos.

También hago una mención especial a todos los colaboradores que han participado en la ANDI durante estos tres cuartos de siglo.

Así, ¡la ANDI es el lugar donde cada día nos sentamos a trabajar para generarle oportunidades a los empresarios, a la sociedad y a Colombia!

El tema principal de este encuentro, ha sido el papel del sector privado en términos de progreso del país, generando, sin descansar, desarrollo económico y social para todos.

Colombia ha atravesado múltiples adversidades y desafíos más allá de la violencia, y el sector privado siempre ha estado ahí, firme, como columna vertebral de la sociedad y de su economía, como motor de estabilidad, con consciencia y compromiso de su rol y su labor como actor indispensable.  Me atrevo a decir, sin ningún temor, que Colombia no habría llegado hasta acá sin la decisión y firmeza de las personas que creen en la empresa, que trabajan por ella, en desarrollarla como estrategia para que toda la sociedad progrese.

Al hacer un recorrido por la historia no deja de ser impactante el legado que dejan estos 75 años en la creación y apoyo a entidades que han jugado un papel protagónico en nuestro país, entidades públicas de gran relevancia en el desarrollo de políticas sociales como el ICBF, el modelo de las Cajas de Compensación Familiar, el Sena, o universidades; institutos técnicos o de investigación.

De igual forma, la ANDI ha estado presente en los momentos más trascendentales de nuestra historia como fue la Asamblea Nacional Constituyente que promulgó nuestra actual Constitución o en la búsqueda de la paz que ha conducido a diversos procesos y esfuerzos que aun hoy en día tienen total vigencia.

Señor Presidente, este es el segundo año que nos acompaña como mandatario de los colombianos, el año pasado en su primera visita a este mismo encuentro, hicimos una serie de planteamientos alrededor de la realidad de Colombia en la que queríamos trabajar de la mano de su gobierno, para permitirnos avanzar en la senda del progreso que todos los colombianos anhelamos. Un año después, podemos decir que su gobierno ha sido un buen aliado en este propósito.

Como  actores convencidos de que el desarrollo se logra con sociedades unidas alrededor de objetivos comunes, es de inmensa importancia, poder tener una agenda conjunta, público privada basada en canales de trabajo y de comunicación abiertos para construir alrededor de los temas de mayor relevancia para Colombia.

Es justo reconocer los esfuerzos que usted y su gobierno han venido realizando en la búsqueda de más competitividad, con el convencimiento de que como dijo el Profesor Roberto Rigobón “la más importante política social para la búsqueda de la prosperidad y la reducción de la inequidad, es hacer lo correcto”.

Durante este año, se han adelantado reformas que en algunos casos llevábamos años esperando. La Ley de Financiamiento y sus efectos sobre la competitividad tributaria de nuestras empresas es quizás el mejor ejemplo. Todos sabíamos que las condiciones tributarias que habían venido enfrentando las compañías nos quitaban cualquier oportunidad de triunfar en mercados internacionales.

Llegamos a pagar el 42.9% de impuesto a la renta, más el 1% de las ventas en ICA, más muchas otras cargas. Con el argumento falaz de que ese era el mecanismo para redistribuir el ingreso en Colombia, como si las empresas fueran ricas o pobres, nos encontrábamos sumidos en la patria boba económica produciendo un daño casi irreparable en términos de años perdidos en competitividad, inversión y generación de empleo.

No fue fácil el trámite en el congreso, pero usted y su ministro de hacienda tuvieron la entereza de defender sus convicciones técnicas y lograron sacarlo adelante. Permítame hacerle un significativo reconocimiento.

No sabe uno si por ideología, por política o simplemente por formas de pensar exóticas, todavía hoy hay economistas que denominan gabelas o prebendas a las reformas que lograron llevar a niveles razonables las tasas impositivas a las empresas. Quizás lo ven como un acto de populismo intelectual.

Todas las economías que han triunfado han entendido que la actividad empresarial es el único motor de producción de valor agregado, que incentivarla, apoyarla y generarle crecimiento es la única forma de contar con una sociedad con más recursos, para generar empleo, para invertir en infraestructura, para invertir en lo social.

Destacamos también su decisión de trabajar para desarrollar sectores nuevos y antiguos, para remover obstáculos y para contar con una economía más moderna, así como el empeño que ha puesto por generarle mejores condiciones a la innovación y el emprendimiento que tanto valoramos especialmente desde nuestra ANDI del futuro

Desde la ANDI llevamos ya varios años hablando de crecimiento, de cómo debe ser parte de la agenda nacional, de cómo, ni siquiera en la institucionalidad del Estado hay una entidad que tenga la responsabilidad del crecimiento como prioridad estatutaria. Así lo dijimos en la asamblea del año pasado cuando presentamos el Índice de Velocidad del Desarrollo.

Los pactos por el crecimiento y el empleo que usted y la señora vicepresidenta han adelantado van en la dirección correcta. Son el reconocimiento de que la economía y la actividad empresarial son la base de todas las políticas sociales.

Alguna extraña razón hizo que esto no haya sido reconocido por muchos años en Colombia.

Estos acuerdos deberán traducirse en los próximos tres años en el aumento de la producción, un incremento sustancial de las exportaciones y la generación significativa de empleo como consecuencia de la generación de condiciones propicias para el desarrollo de la actividad empresarial.  Y aunque cumplen con condiciones necesarias, todavía deben ser complementados con muchas más acciones públicas y empresariales. Hemos reiterado muchas veces que para generar crecimiento hay que pensar en lo interno, el direccionamiento y la gestión de los factores microeconómicos, nos traerán sin duda unos mejores resultados y nos permitirán avanzar con decisión en una política que permita una mejor activación económica para el país. Sin microeconomía no hay macroeconomía.

La Misión para el Desarrollo del Mercado de Capitales es por su parte el reconocimiento de que nuestra economía debe convertirse en un escenario moderno y eficiente en el cual los recursos deben servir para el desarrollo de la sociedad. ¿Qué puede ser más inequitativo que el sistema cuenta gota que le cobra 10% mensual de intereses a los más pobres? ¿Qué puede ser mejor que orientar los recursos del ahorro de los colombianos en forma segura al desarrollo de la infraestructura? Por dar sólo dos ejemplos de la envergadura de las posibles consecuencias de contar con mercados de capital profundos y eficientes.

Como bien ha señalado usted señor Presidente, “defender el espíritu empresarial es defender la democracia misma”.  Y Como hemos dicho repetidamente sólo si las empresas crecen podremos atender los programas de equidad, reducción de la pobreza, salud, educación, recreación y desarrollo de infraestructura.

En medio de las dificultades del entorno económico internacional, enrarecido por la lucha entre Estados Unidos y China, o las consecuencias de un Brexit duro, que a nadie realmente benefician, Colombia debe fortalecer su disciplina económica y la defensa de la industria nacional. Somos la tercera economía en tamaño de América Latina y quizás la primera “en términos de estabilidad”, ya que todos sabemos lo que está sucediendo en Brasil y con México. Esto nos vuelve especialmente vulnerables y atractivos para las desviaciones y para las prácticas desleales del comercio, y por supuesto para el contrabando. Debemos defendernos de esas tres amenazas con toda la institucionalidad y decisión a nuestra disposición.

A pesar de estos límites exógenos al crecimiento, la decisión de permitir el descuento del IVA a la compra de activos fijos productivos ha sido otra de esas medidas que todos sabíamos necesarias, y que tendrá efectos positivos en la medida en que logremos diversificar la canasta exportadora del país y ampliar los mercados de destino. Si la inversión fija logra consolidar esa tendencia positiva como todos esperamos, los resultados en competitividad y empleo no tardarán en verse.

El control de la inflación, la estabilidad jurídica e institucional del país y la recuperación del mercado laboral son también condiciones necesarias para la economía que deberán profundizarse con las medidas que viene adoptando la administración y que el sector privado acompaña.

Sin embargo, allí están algunos de los más grandes desafíos.

Y es mi responsabilidad en este escenario de objetivos comunes, mencionar algunos temas que nos inquietan:

El desafío Laboral:

Lo hemos comentado en este Congreso, los desafíos laborales de Colombia son inmensos, tenemos una tasa de informalidad que en las versiones más optimistas se encuentra en niveles de alrededor del 50%, y una tasa de desempleo que requiere de nuestra mayor atención. En el caso de la informalidad estamos hablando de un problema endémico el cual no ha registrado nunca niveles aceptables. Colombia tiene que tomarse muy en serio este tema, debe estudiar sus causas y definir las reformas que nos permitan superarlo. Todos los indicios hablan nuevamente de una economía que debe crecer a tasas más aceleradas, pero sobre todo, habla de condiciones de inflexibilidad y cargas prestacionales que inhiben el crecimiento del empleo formal.

Desde el punto de vista laboral, la informalidad es sin duda alguna el principal flagelo para el país. No es correcto con los trabajadores, que no cuentan con ninguna seguridad social y normalmente con salarios muy por debajo del mínimo, el Estado no cuenta con aportes a la salud o la vejez, y las empresas formales cuentan con una depredadora competencia desleal.

Hay que crear las condiciones para que, además de obligatorio, sea más atractivo para todos contratar trabajadores en esquemas formales.

De otro lado, el mundo laboral en todas las latitudes está cambiando a pasos apresurados por causas como las migraciones y la globalización, la robotización, las expectativas de las nuevas generaciones y la digitalización que está trayendo la 4ª. revolución industrial. En nuestro caso, la migración juega un papel muy importante.

Todas estas, son señales de que nos podemos estar acercando a la necesidad de acometer una reforma laboral que nos permita atacar esos problemas y esos nuevos desafíos. Una reforma que permita crear más empleos formales y de calidad, que permita absorber las nuevas cohortes de jóvenes, que aproveche las oportunidades que se nos generan de sectores como el del turismo o el agroindustrial, que permita ajustarnos a las nuevas necesidades del mercado laboral y de servicios relacionado con los desarrollos digitales, y que permita aumentar la productividad laboral, que sin duda es uno de los grandes retos de competitividad que tenemos.

Muy importante el tema social y dentro de él la superación de la pobreza, este sigue siendo uno de los temas a los cuales le debemos dedicar esfuerzos indiscutibles, como usted sabe, tuve a mi cargo ese reto y con preocupación le digo que creo que podemos estar llegando al momento en el cual sea necesario un ajuste y rediseño de partes de la política. Desde el punto de vista del sector privado seguimos comprometidos como generadores de equidad y de bienestar.

Tristemente para Colombia, la corrupción, que tanto daño nos hace, ha sido denominador común de todos los tiempos y nos aleja de los básicos conceptos como sociedad, es un tema de crisis social que ha permeado todos los escenarios públicos y privados, que erosionan los cimientos más estructurales de nuestra democracia, un flagelo que no diferencia filiaciones, ni colores políticos ni  estamentos institucionales, es una enfermedad que nos quita el derecho a soñar con lo que todos queremos, una sociedad sana, justa y equitativa que permita el libre desarrollo de los derechos y deberes de los colombianos dentro de nuestro país que es la casa de todos, y como todas las casas la queremos limpia y libre de malas conductas que nos llevan a crisis de valores y de convivencia, la indiferencia ante este mal que nos carcome como sociedad y como individuos, nos quita los privilegios y oportunidades que este país nos puede ofrecer como sus ciudadanos.

A esto, se suma una crisis adicional de desconfianza en las instituciones, reconocemos el esfuerzo, que usted señor presidente ha liderado desde su plan de gobierno por lograr la independencia de los poderes y de la administración de la institucionalidad, cuente con nuestro apoyo en ese propósito porque nuestro deseo también es ver una Colombia sólida y confiable.

Tema de inmensa preocupación es el del creciente Populismo, el populismo entendido como las promesas que dan votos, sin importar las consecuencias de las decisiones, es una gran amenaza para cualquier sociedad. No sólo engaña a quienes pretenden favorecer, por ser decisiones insostenibles y con información parcial o manipulada, sino que, por lo mismo es irresponsable. Como lo he dicho en otros escenarios, Tenemos como ciudadanos la oportunidad y la responsabilidad de rechazar actos clientelistas, de exigir respeto en los debates y de pedir que prime el interés general sobre el particular.

Alarma especial debemos levantar sobre el populismo legislativo. La promulgación de leyes que en los cálculos de los autores van a tener acogida dentro del electorado, y no consultan los principios de responsabilidad y sostenibilidad de las mismas. Es muy fácil vender ilusiones de mayores remuneraciones a los más vulnerables, o ilusiones de proteccionismo a sectores económicos que están pasando por momentos difíciles.

¿Rechazarán estos sectores estas ofertas de oropel? Por supuesto no, por eso nos corresponde a nosotros, al gobierno y a los analistas ser sinceros y decir la verdad sobre las consecuencias de estas ofertas. Así, por ejemplo, tenemos que decir que es totalmente inconveniente afectar el mercado laboral con nuevas primas extraordinarias, se generará mayor desempleo, mayor informalidad y además se afectará la competitividad del país.

Por su parte, le corresponde a los lideres políticos, abandonar el populismo y hacer de la responsabilidad su principal campaña política. Es la única campaña posible en el largo plazo, es la única justa y duradera y la única que los hará pasar a la historia.

Por último señor Presidente y empresarios, es mi deseo personal y el de la ANDI, seguir consolidando a este gremio como un actor fundamental en la construcción de país, hoy tenemos representatividad desde el sector privado de casi la totalidad de todos los sectores de la economía, tenemos la fortuna de que cada vez más empresas se siguen sumando a nuestro propósito de volvernos más competitivos para generar más desarrollo, más innovación, más salud, más educación, más internacionalización, más empleo, más riqueza, más equidad, más oportunidades que se traducen todas en MÁS PAÍS.

Cuente con el compromiso de este sector privado, que ha demostrado durante todos estos años ser un actor de la sociedad leal a los objetivos de la búsqueda del progreso, para todos, para el país, confiamos en sus esfuerzos por habilitar oportunidades que nos permitan seguir avanzando dentro de una economía sana y como un país fraterno donde podamos recuperar una visión solidaria que nos lleve a la convivencia con justicia social donde quepamos todos, identificando lo que nos une como colombianos y permitiendo la libertad en nuestra democracia de este país que tanto nos necesita. Lidere usted esta lucha que es la lucha de todos, nosotros lo acompañaremos con decisión.