Todas las empresas dependen de la naturaleza para crear bienes de consumo o brindar servicios, pues se benefician del uso de servicios ecosistémicos como el agua, los alimentos, las fibras, los minerales, la polinización de cultivos y la regulación del clima, entre otros, tanto en sus operaciones directas como en sus cadenas de suministro y clientes.
Actualmente, el 55% de la producción económica mundial depende de la naturaleza, y está en riesgo, producto del cambio climático, la deforestación, las economías ilegales y las prácticas de producción y consumo insostenibles. En ese escenario, el papel de las empresas es fundamental para alcanzar un mundo más positivo para la naturaleza a 2030, especialmente en Colombia. Nuestro país es el segundo país más biodiverso en el mundo –es decir, uno de los más ricos en especies, ecosistemas y genes–, pero, a la vez, uno de los más vulnerables al cambio climático y en donde se están dando las mayores tasas de deforestación debido a la expansión agrícola, pecuaria y de actividades ilegales.
Un llamado a la acción quedó plasmado en el Acuerdo Kunming-Montreal en la pasada COP 15 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas, para el Marco Global de Biodiversidad posterior a 2020. Allí se acordaron cuatro objetivos a largo plazo para 2050, relacionados con la visión de la biodiversidad, y se definieron 23 objetivos globales orientados a la acción urgente durante la década hasta 2030.
De manera especial, el sector empresarial quedó vinculado a la meta 15, la cual insta a los Gobiernos a adoptar medidas legales, administrativas o de política para garantizar que las empresas e instituciones financieras grandes y transnacionales supervisen, evalúen y divulguen periódicamente y de forma transparente sus riesgos, dependencias e impactos en la diversidad biológica.
Dichas disposiciones van a lo largo de sus operaciones e involucran sus cadenas de suministro y valor, y de carteras, para el caso del sector financiero. Así pues, estas medidas ya empiezan a ser acogidas por inversionistas, bancos, marcos de reporte, radares y agencias de rating a nivel mundial.
En ese camino por elevar la contribución del sector empresarial en materia social, ambiental y económica, en línea con las mejores prácticas de sostenibilidad, la ANDI, a través del Centro Nacional del Agua y la Biodiversidad, gestiona su papel de representación y vocería como grupo de consulta nacional para el Grupo de Trabajo de Divulgación Financiera Relacionada con la Naturaleza (TNFD, por sus siglas en inglés). El TNFD está desarrollando un marco de reporte con el que las empresas podrán contar como metodología para evaluar, medir, gestionar y divulgar sus impactos, riesgos, dependencias y oportunidades con la naturaleza. Este marco se suma a un gran número de herramientas con las que, desde los criterios de sostenibilidad ambiental, social y de gobierno (ASG), las empresas, los Estados y las entidades financieras pueden considerar para la gestión, divulgación y reporte de sus estrategias.
Como grupo de consulta de TNFD, la ANDI ha liderado desde 2022 encuentros, talleres y espacios de formación para que las empresas en Colombia conozcan de primera mano en qué consiste el marco, cómo se pueden desarrollar pilotos, qué herramientas existen y cómo aplicarlas. A la fecha, el país ya cuenta con empresas pioneras como Ecopetrol, que viene liderando pilotos TNFD a través de modelos de resiliencia y objetivos basados en ciencia; a la vez, se preparan varias empresas de alimentos, energía e hidrocarburos. Estos espacios han permitido crear en Colombia una comunidad de práctica entre el Gobierno nacional, institutos de investigación, instituciones financieras, organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales, y empresas clave de múltiples sectores productivos y financieros, para movilizar a las compañías hacia los más altos estándares de naturaleza.
Asimismo, en el mes de julio de 2023, la ANDI coordinó y construyó la posición empresarial de Colombia frente al Marco TNFD, buscando su adecuada aplicación en un país megadiverso y multicultural. En la ANDI estamos seguros de que estas contribuciones fortalecerán la implementación y facilitarán su adopción una vez se publique la primera versión en septiembre de 2023.
Al mismo tiempo, el Marco TNFD será un instrumento para alinear la contribución de las empresas a la hoja de ruta que viene construyendo el Gobierno nacional para su nueva estrategia y el Plan de Acción Nacional de Biodiversidad para Colombia. En este marco de política, el sector empresarial busca ser protagonista articulándose también a otras metas del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, relacionadas con restauración y conservación (metas 2 y 3), aumento de los recursos financieros para la biodiversidad (meta 19), contribución a la calidad del ambiente (meta 7) y garantía del acceso a la información y procesos informativos (meta 21). Por ejemplo, para esta última meta, Colombia ya cuenta con importantes avances a través de la alianza por los datos abiertos sobre biodiversidad desde el sector empresarial de la ANDI y el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SIB Colombia). Dicha alianza, a la fecha, ha logrado:
• Sistematizar y disponer de manera abierta y gratuita más de 3 millones de registros biológicos nuevos para el país, con 2.700 citaciones en revistas indexadas como cadena de valor del conocimiento.
• Representar el 15 % de la información oficial del país, logrando que las empresas ya sean el tercer publicador más importante en el país.
• Contar con la primera red de datos empresarial reconocida por el Sistema Global de Información sobre Biodiversidad (GBIF), denominada Biodiversidad y Desarrollo Colombia.
Bajo una mirada integral, la biodiversidad seguirá siendo un activo social y productivo que desde la ANDI buscamos proteger, restaurar e integrar a modelos empresariales y colectivos, los cuales contribuyan y sean la base de la competitividad, la sostenibilidad y una visión de largo plazo de los negocios.