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marzo 19 de 2021
Equidad de género en cifras

Un buen desempeño de la economía requiere tener en cuenta varios frentes y uno de ellos, indudablemente, es la participación económica tanto de hombres como de mujeres, cada uno dentro de su rol y de una manera equitativa.

La “equidad de género” es un término que se ha ido incorporando recientemente en las discusiones económicas, evidenciando la importancia de contar con igualdad de oportunidades que generen beneficios en términos de desarrollo social y económico. El tema se puede abordar desde diferentes perspectivas: acceso al mercado laboral, participación en política, acceso a salud y educación, y violencia de género, entre otras. En este sentido, las brechas de género son las encargadas de determinar cuál es la distancia existente entre hombres y mujeres en cada uno de estos aspectos.

De acuerdo con el Reporte Global de Brechas de Género 2020 del Foro Económico Mundial (WEF), el mundo ha logrado cerrar el 68,6% de las brechas de género existentes, lo que significa que aún el camino por recorrer es bastante amplio. El panorama para América Latina y Colombia es más alentador, sin embargo, aún no es suficiente y los retos siguen latentes.

El indicador del WEF mide cuatro aspectos principales. Los dos primeros se enfocan en el acceso a la salud y a la educación, cuyos avances han sido significativamente grandes en los últimos años. En este sentido, las brechasa nivel mundial se han cerrado en 97% y 96%, respectivamente.

Otro de los aspectos del indicador está relacionado con la participación y el empoderamiento político, en el que solamente se ha cerrado el 25% de la brecha de género. A pesar de que la meta aún está lejana, los avances en esta materia han sido elevados en los últimos años. El reporte del WEF indica que el 36% de los cargos directivos en el sector privado y en el sector público son ocupados por mujeres a nivel mundial, avanzando 2 puntos porcentuales frente a la medición anterior. El último aspecto se refiere a la participación económica, en donde se evidencia una brecha del 42% aún pendiente por cerrar a nivel mundial. De acuerdo con el WEF, solamente el 55% de mujeres adultas están en el mercado laboral a nivel mundial, mientras que este porcentaje es del 78% para los hombres. En la misma dirección, las brechas salariales y de ingresos entre hombres y mujeres se mantienen en niveles del 40% y 50%, respectivamente.

La importancia económica de estas cifras se refleja en la necesidad de contar con mercados laborales inclusivos, los cuales aumenten la productividad de la economía al permitir el mejor uso de los recursos, que en este caso serían las competencias y habilidades del talento humano. En esta dirección, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) encontró en un estudio realizado en 2019 que cuando las juntas directivas cuentan con un equilibrio de género, las empresas tienen aproximadamente un 20% más de probabilidades de lograr un mejor desempeño empresarial. 

Colombia: estrategia que debe ser prioritaria
En nuestro país, el panorama no es muy diferente al resto del mundo. De acuerdo con los resultados de la Encuesta de Equidad de Género 2019 de la ANDI, el 75% de los cargos en juntas directivas son desempeñados por hombres y solamente el 25% por mujeres. La caracterización por cargos evidencia que, en los cargos de segundo nivel, equivalentes a vicepresidentes, y los cargos de tercer nivel, como jefes o coordinadores, presentan un mejor equilibrio en cuanto a la composición de hombres y mujeres.

A pesar de la brecha existente, el sector privado ha enfocado sus esfuerzos en implementar estrategias e iniciativas que promuevan la equidad de género en Colombia. El 70,5% de los encuestados reportaron que cuentan con una política de prevención y atención del acoso sexual en el lugar de trabajo; el 64,5% señala tablas de remuneración basadas en las capacidades para ambos géneros; el 58,5% indica estrategias para el desarrollo de habilidades blandas para hombres y mujeres; y el 53,5% reporta estrategias de utilización de jornadas flexibles. Código de vestuario (44,3%), políticas de equidad de género (42,8%), teletrabajo (38,8%) y manual de comunicación no sexista (25,5%) fueron otras de las iniciativas mencionadas por los empresarios.

Los esfuerzos, sin duda, deben ser una tarea tanto del sector privado como del sector público. En este sentido, el 20,6% de los empresarios encuestados considera que, como estrategias o lineamientos de políticas públicas, se deben fomentar cargos por meritocracia, mientras que el 16,3% reporta que lo relacionado con la eliminación de brechas salariales debe abordarse de manera prioritaria. Campañas de sensibilización por parte del gobierno, promoción de incentivos para que las empresas incluyan la equidad de género en su estrategia y formación de habilidades blandas y liderazgo son algunas de las estrategias de política públicaque son de relevancia para los empresarios.

La pandemia nos ha dejado mayores retos en equidad de género

Indudablemente, uno de los impactos económicos más notables del COVID-19 ha sido la profundización de las brechas de género en el mercado laboral, donde las mujeres hacen parte del grupo de población vulnerable que mayores efectos negativos ha sufrido a raíz de la pandemia.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta de Conciliación de Vida Laboral, Familiar y Personal 2020 realizada por la ANDI y el Ministerio del Trabajo, el 86,7% de los encuestados afirma que durante la pandemia han ejercido sus responsabilidades laborales desde la casa. Los tiempos de trabajo también se han ampliado. El 53,2% de los hombres encuestados asegura que durante la contingencia trabajan más de 8 horas diarias. En el caso de las mujeres este porcentaje es de 62%, cifra superior a la de los hombres, en donde se evidencia que la pandemia sugiere una mayor carga laboral para este último grupo.

 2020 fue un año completamente atípico y de retroceso en términos de empleo en Colombia. A nivel internacional y regional, el país fue uno de los más afectados por la pandemia. La tasa promedio de desempleo de la economía colombiana se situó en 16,1%, cifra bastante lejana a lo registrado en los últimos años. Si bien nuestra economía ya se caracterizaba por tener problemas estructurales de empleo, esto se ampliaron y nos pusieron nuevos retos al frente del camino de recuperación económica. La tasa de desempleo femenina es una de esas grandes preocupaciones. Mientras que la tasa de desempleo masculina terminó el año en 12,8%, la tasa de desempleo femenina alcanzó niveles inesperados de casi un 21% en promedio. Lo anterior se traduce en que la pérdida de puestos de trabajo de mujeres ha contribuido en mayor medida que la pérdida de empleo en los hombres.

Las cifras también evidencian que gran parte de las mujeres que salieron del mercado laboral se dedicaron a los oficios del hogar, lo que ha contribuido a ampliar las brechas de género. En este sentido, vale la pena resaltar la importancia de profundizar en el concepto de “la economía del cuidado”, un tema que aún algunos economistas no han reconocido como una prioridad. Definitivamente, el país necesita estrategias público-privadas que estimulen una recuperación del empleo desde un punto de vista de inclusión y flexibilidad, y donde, sin lugar a dudas, la equidad de género sea una de las prioridades.