PRESIDENCIA
2005
PRESIDENTE DE LA ANDI
Es muy grato para mí, tener la oportunidad de estar con ustedes en el Decimosegundo Foro de la Industria Farmacéutica, evento que la ANDI ha consolidado como el espacio por excelencia para hacer propuestas e impulsar temas que contribuyan a mejorar la atención en salud de los colombianos, fortalecer el Sistema Nacional de Salud y desarrollar el sector productivo, todas metas prioritarias de los empresarios. Doy igualmente la bienvenida y mis agradecimientos a Asinfar y Afidro, a quienes también se debe en gran medida la consolidación del Foro.
Considero que están ustedes dando un excelente ejemplo de madurez y de visión como sector, al contar en este Foro con una agenda de temas y asuntos vitales para el crecimiento y el desarrollo de la Industria Farmacéutica, sin distingos permítanme entonces con esa base hacer un rápido repaso de las principales conclusiones, que considero básicas y además de utilidad para la toma posterior de decisiones colectivas, gremiales y colectivas.
Comienzo por resaltar la importancia de una clara definición de la política de precios de medicamentos para la cadena, el sistema de salud y los consumidores. La estabilidad jurídica y el establecimiento de reglas de juego claras son un requisito fundamental para que todos los agentes económicos puedan operar con suficiente información que conduce a la racionalidad y para generar un entorno adecuado para la inversión, el desarrollo y el crecimiento del aparato productivo. Esto es clave para cualquier actividad económica, pero lo es más en el caso de nuestra Industria Farmacéutica, debido a que es el único sector, además de los servicios públicos, en el que prevalece el control de precios.
La Industria recibió con beneplácito la iniciativa del Gobierno de apoyar la elaboración de un estudio sobre la evolución e impacto de la política de precios en los últimos años, con el propósito de contar con la información necesaria y suficiente para hacer los ajustes que fueren del caso. Los resultados de este estudio son claros y bien fundamentados.
Quisiera señalar sólo algunos de ellos, sobre los cuales tendrán que tomarse necesariamente en el inmediato futuro:
1) La estructura del mercado farmacéutico evidencia que en más del 75% de los productos en el mercado existe la competencia suficiente, esta competencia lo es suficiente como para que sea el mercado el que determine sus precios. Creo que esta estructura es difícilmente encontrable en el resto de los países latinoamericanos. Este resultado es contundente, si se tiene en cuenta que el nivel de competencia de este universo de productos fue determinado con base tanto en el análisis realizado por molécula, como por alternativa terapéutica.
Estas conclusiones indican que la política debe considerar una modalidad que hasta ahora no ha sido contemplada: como lo es el régimen de libertad total. Asi aunque parezca una herejía en ese segmento debería haber libertad total de precios. El control sobre los productos incluidos en esta categoría debería limitarse a lo estipulado en las normas de competencia, que sean aplicable con todo rigor cuyo cumplimiento es vigilado por la Superintendencia de Industria y Comercio. No son necesarios a mi juicio controles adicionales a los precios porque son superfluos y más bien contribuyen a introducir distorsiones innecesarias en el mercado que atentan contra la transparencia.
Para el resto del mercado privado, constituido por las ventas por fuera del sistema de salud, se encontraron segmentos concentrados de acuerdo con alguno de los dos criterios de molécula o clase terapéutica.
Sobre estos productos a mi juicio también deberán definirse lineamientos de política claros y precisos, que le permitan a los reguladores y a los vigilados, jugar el papel que les corresponde. Como bien lo anotó el estudio, la regulación de precios debe tener el propósito de propiciar y facilitar la competencia donde ella sea posible y de garantizar que no se presenten abusos de posición dominante cuando ella no lo sea. En este sentido, entonces la regulación debe ser simplificada, clara y orientada a generar mecanismos que incentiven su propio cumplimiento y por supuesto dirigida como toda política a proteger al consumidor.
2) Es necesario crear un sistema de información que permita conocer la evolución de los precios ojala en tiempos lo mas realmente posibles y del mercado farmacéutico de manera confiable y oportuna; este sistema debe ser utilizado como un instrumento para la toma de decisiones, en función de la política previamente definida.
3) Con relación a las enfermedades de alto costo, ha quedado en evidencia que no pueden tratarse como un problema de competencia ni de precios en el mercado, sino como un problema de aseguramiento de la salud. En consecuencia, esperamos claridad en el inmediato futuro sobre la relación entre estas enfermedades y los precios de los medicamentos. Ojala la reglamentación de la reciente ley nos de luces al respecto.
4) El escenario de los medicamentos del POS es ajeno a la regulación de precios, en la medida en que se negocian en los niveles más bajos que puede otorgar el fabricante la industria. Las limitaciones que puedan tener las entidades de salud para la adquisición de estos medicamentos obedece más a sus propias limitaciones presupuestales que a otros factores. En consecuencia, hay que despejarse la controversia y la confusión que se han generado alrededor de la relación de los precios de los medicamentos y el acceso del sistema a los mismos.
5) En materia de calidad, el estudio indica que las diferencias de precios que existen en el mercado, pueden ser un indicativo de las diferencias de calidad de los productos, lo que, a su vez, puede llevar a una baja o nula sustitución entre ellos. Por ello, exhortamos una vez más al INVIMA, para que juegue el papel que le corresponde como garante de la calidad de los productos, particularmente en el escenario pos-comercialización.
Las reglas de juego claras no son menos importantes en lo relativo a las compras en el sector de la salud y particularmente de medicamentos. Es por esta razón que con gran acierto la Industria Farmacéutica ha propuesto incluir un capítulo especial para la contratación del sector salud en el marco de la contratación estatal. Este capítulo debería contemplar normas con relación a las nuevas formas de contratación, en lo que se refiere por ejemplo, a la capitación y prospectivos. De igual manera, deberá definir la contratación a través de terceros como las cooperativas y los operadores logísticos por ejemplo.
En el caso particular de los medicamentos, se propone la unificación de requisitos y procedimientos de tal manera que los procesos de compra cumplan con los principios de transparencia, objetividad y celeridad en todas las entidades públicas que hacen parte del sistema , incluyendo las fuerzas militares.
En cuanto a la propuesta que la industria ha presentado sobre la reforma a la ley 100, estoy seguro de que los planteamientos realizados sobre el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, la calidad del sistema y los asuntos relacionados con la financiación absolutamente cruciales, enriquecerán el debate y contribuirán a una adecuada estructuración de la reforma cuyo debate vendrá en los últimos meses.
Por último, quiero recordar en este Foro, el compromiso de la ANDI, desde siempre, con la responsabilidad social empresarial. Hemos estado atentos a acoger los nuevos desarrollos que se han dado alrededor del tema y a adaptar la estructura de la Asociación para responder a ellos, tal como lo demuestra la reciente creación de la Gerencia de Responsabilidad Social con sede aquí mismo en Cartagena.
Desde hace una década, la Asociación adoptó la Declaración de Principios Éticos del Empresariado Colombiano, que resume aquellos compromisos que cada empresa debería asumir en sus relaciones con el Estado, los consumidores, los proveedores y los acreedores, el cual es suscrito voluntariamente por nuestros afiliados. La Declaración contiene un capítulo especial relacionado con la transparencia, en el que se estipula el compromiso de implementar prácticas para garantizar la transparencia en la empresa y en las relaciones de negocios.
Asimismo, en el año 2003, la Asamblea General de Afiliados a la ANDI resolvió brindar su apoyo pleno y decidido al Pacto Global propuesto por el Coffy Anann Secretario General de las Naciones Unidas en el Foro Económico Mundial, recomendando no solamente que sus principios formen parte de la estrategia de las empresas, sino invitando a todos los sectores económicos y a la sociedad en general a vincularse a este propósito del pacto global.
Es por ello que me es muy grato registrar las iniciativas que vienen tomando la industria y la cadena farmacéutica con relación al mercado ilegal de medicamentos y al establecimiento de un acuerdo de prácticas anti-soborno.
El compromiso de mas de 10.000 empresas industriales y comerciales y aquí quiero resaltar la gran voluntad, entusiasmo de FENALCO pertenecientes a los distintos eslabones de la cadena productiva, sin duda alguna generará los resultados esperados. En buena hora se ha concebido este proyecto, que refleja la responsabilidad de los empresarios con el país y la sociedad toda.
Celebro de igual manera que sea la Cámara Farmacéutica, la primera Cámara Sectorial de la ANDI que ha emprendido un Acuerdo en el marco del memorando de entendimiento firmado hace menos de un año por la ANDI con la Corporación Transparencia por Colombia. Un ejemplo que también será replicado muy rápidamente por otros sectores. En ese sentido agradezco el reconocimiento que nuestra zarina anti-corrupción ha hecho sobre esta iniciativa.
Mis queridos amigos y Amigas:
Concluyo esta intervención, agradeciendo su presencia y participación en nuestro Décimo Segundo Foro Farmacéutico, e invitándolos a continuar trabajando por la salud de los colombianos y sobre todo por el creciente ejercicio de la responsabilidad social que nos compete a todos los empresarios por el bien y el futuro de Colombia.
Cartagena, Junio de 2005