Documento de la Presidencia de la ANDI
  

   
INTERVENCIÓN
 DEL DR. LUIS CARLOS VILLEGAS ECHEVERRI, 
PRESIDENTE
DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE EMPRESARIOS DE COLOMBIA - ANDI
DURANTE
LA FIRMA DEL PACTO NACIONAL POR LA INNOVACIÓN TECNOLOGICA
BOGOTA, MARZO
2005

 

 

 

 

PACTO NACIONAL POR LA INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

 

 

Es un honor tener la oportunidad de intervenir en la suscripción del Pacto Nacional por la Innovación Tecnológica, iniciativa promovida con gran acierto por la Directora de Colciencias, a cuyo dinamismo, gestión y liderazgo, quiero hacer un especial reconocimiento. 

Los empresarios de Colombia tienen plena conciencia de que la inserción exitosa en un mundo globalizado solo es posible mediante incrementos permanentes en la competitividad.  El desarrollo sostenible del país, en términos económicos y sociales, requiere del crecimiento competitivo y, entre otros factores, de empresas modernas, que otorguen a la tecnología y al conocimiento un lugar privilegiado en su gestión cotidiana. 

No en vano se habla en el mundo de la sociedad del conocimiento.  Lo fundamental, a mi juicio, es aterrizar el concepto, con el propósito de que todas las empresas comprendan que debe formar parte de su quehacer diario.  Es decir, en una verdadera sociedad del conocimiento no solamente es evidente la necesidad de apoyar la ciencia, la investigación básica y la generación de tecnología, sino que hay consenso sobre la urgencia de innovar.  Esto es, de lograr que la investigación y la ciencia representen competitividad, rentabilidad, generen valor agregado, sean transables. 

No estamos partiendo de cero.  En el campo de la innovación, por cierto estrechamente ligado al de la inversión, los empresarios han hecho avances significativos.  Por ejemplo, en los últimos años se ha registrado un fuerte dinamismo de la inversión productiva, la cual se incrementó en 22% en el año 2003 y a una tasa superior al 13% en el 2004.  A lo anterior se suma que más del 60% de los empresarios encuestados por la ANDI está desarrollando proyectos de inversión, la mayor parte de ellos fundamentados en estrategias competitivas como son el fortalecimiento de los mercados, la innovación tecnológica y la búsqueda de socios internacionales, entre otros. 

También vale la pena recordar la diversificación que viene mostrando nuestra oferta exportadora.  A principios de los noventa solamente el 20% de nuestras exportaciones no tradicionales correspondían a sectores de alta o mediana tecnología.  Hoy, este porcentaje es del 40%; es decir, el doble de hace una década.  Esta es una tendencia muy significativa que sin lugar a duda, debemos consolidar. 

Ampliar y generalizar el desarrollo tecnológico y la innovación exigen el esfuerzo conjunto de todos los agentes económicos.  Es una tarea en la que debemos participar activamente el gobierno, los empresarios, la academia, el sector educativo, los trabajadores y la comunidad científica.  Tenemos que hacer un esfuerzo  por mejorar los vínculos y el entendimiento entre todos.  Es indispensable fortalecer la comunicación y el trabajo conjunto entre todos los agentes de los Sistemas de Innovación y de Ciencia y Tecnología para que sea posible identificar las necesidades tecnológicas estratégicas del sector productivo, presentes y de largo plazo.  

El empresario tiene que aprender la lógica del académico y del investigador, entender que la investigación y el desarrollo no son un gasto sino una inversión, tener el mundo y el conocimiento como referente, todo ello en la perspectiva del largo plazo.  Y, al contrario.  El investigador y el académico deben comprender que el país necesita que su tarea finalmente genere resultados productivos. 

Asimismo, el gobierno no puede ser un simple espectador de este proceso.  A él le competen las responsabilidades de facilitar, de coordinar, de reorientar, racionalizar e incrementar, en lo posible, los recursos para incentivar la innovación y de realizar los ajustes normativos que vaya exigiendo la modernidad. 

Al respecto, quisiera resaltar el trabajo conjunto que de tiempo atrás vienen haciendo el SENA y COLCIENCIAS.  Por fortuna se ha ido ganando conciencia sobre la estrecha relación, en la práctica imposible de romper, entre formación y desarrollo tecnológico.  Las acciones que se orienten a reforzar este vínculo contarán con el apoyo de los empresarios. 

Nuestro propósito común debe ser un Sistema Nacional de Innovación fortalecido, amigable, conocido por toda la sociedad y un verdadero pilar del desarrollo. 

El deseo de alcanzar esta meta es lo que nos ha impulsado a suscribir con entusiasmo este Pacto por la Innovación Tecnológica.
 

 

 

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