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| GERENCIA
DE COMUNICACIONES Y RR.PP. 21 de diciembre de 2007 ypalacio@andi.com.co cgaona@andi.com.co |
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Balance 2007 y perspectivas 2008
Si algo ha caracterizado y diferenciado la economía colombiana a nivel mundial es la continuidad de su crecimiento. Desde principios de los años 30 en el siglo XX hasta la actualidad, el PIB ha tenido tasas de crecimiento reales positivas, con excepción del año 1999. A pesar de este buen desempeño, los logros sociales no muestran grandes diferencias respecto a cualquier país en desarrollo. Estos pobres resultados se explican en gran parte por el tipo de crecimiento colombiano, el cual, durante la mayor parte del siglo XX, se dio primordialmente en contravía de las tendencias internacionales, es decir, orientado hacia el mercado interno y hacia la producción de bienes y servicios basados en recursos naturales.
Contrasta esta evolución del país con las positivas ejecuciones económicas y sociales de países como Irlanda, Corea, Singapur, Hong Kong, la provincia de Taiwán o, más recientemente de China, India y Vietnam. La particularidad de estos países es que tuvieron altas tasas de crecimiento a lo largo de varias décadas y que sus economías se orientaron hacia la competitividad en los mercados internacionales. Uno de los grandes retos que tiene el país en la actualidad es superar los conceptos heredados del modelo de sustitución de importaciones y apropiarse de las nuevas prácticas económicas y de política económica que imperan en las sociedades que trabajan por una sociedad más desarrollada. Conceptos como el de valor agregado y productividad, de la flexibilidad productiva, de las nuevas formas de trabajo, del papel que juega la demanda nacional e internacional como motor de la producción, de la rapidez para el cambio de líneas de producción o para incrementar la capacidad productiva, del rol de la política económica como aliada esencial de la actividad productiva privada y pública, etc. hacen parte del bagaje de nuevos conocimientos que deben incorporar empresarios, funcionarios públicos, trabajadores, académicos, políticos, etc.
A partir de la apertura económica en los años 90’s, en Colombia se produjeron importantes cambios en las instituciones y en la actividad productiva dirigidos a aumentar la competitividad e integración con la economía mundial. El empuje inicial de principios de los 90’s se vio frustrado por la crisis de 1999. Sin embargo, en lo corrido de este siglo, el país ha empezado a mostrar una nueva tendencia hacia un crecimiento competitivo, en el cual la actividad productiva nacional se ha venido transformando gradualmente para insertarse exitosamente en los mercados internacionales.
En los últimos años la economía colombiana se ha caracterizado por altas tasas de crecimiento, un entorno macroeconómico favorable, crecimiento del comercio internacional, avances importantes en seguridad y una creciente confianza nacional e internacional que se ha reflejado en un aumento del consumo interno y en altas tasas de inversión. Se tiene entonces que Colombia es hoy una economía de US$170.000 millones, con un PIB per cápita cercano a US$4.000, con un comercio internacional que representa 38% del PIB y con avances importantes en lo social.
Las perspectivas para el próximo año también son positivas y se prevé que el crecimiento y la inversión se mantengan. En este contexto, es de esperar que el empresariado aproveche plenamente las condiciones que le otorga el nuevo régimen de zonas francas[1], el cual establece montos mínimos de inversión y de generación de empleo y la creación de las zonas francas uniempresariales, como mecanismo para promover la inversión productiva con generación de empleo. De acuerdo con las proyecciones de la ANDI para el año 2007 se estima un crecimiento del PIB ligeramente superior al 7%, con lo cual el país estaría creciendo a tasas cercanas o superiores al 4%, durante 5 años.
Con respecto a las perspectivas para el año 2008, se prevé que, en general, la economía colombiana mantendrá el ambiente favorable que ha caracterizado la coyuntura reciente. Es el caso de la buena dinámica de la demanda, tanto interna como externa; la recuperación de la inversión productiva; la mejoría en la competitividad de las empresas, y, en general, el buen clima de los negocios.
Los altos niveles de inversión productiva, sumados a algunos aspectos de la actual dinámica permiten ser optimistas sobre la sostenibilidad del crecimiento económico colombiano. Entre otros aspectos, se destacan las mismas características del crecimiento, que no responde a políticas expansionistas o dirigidas por el sector público, sino que aparece como una respuesta del empresariado a las condiciones del mercado, y los notables avances en materia de seguridad y confianza. A lo anterior, se suma la generalización del crecimiento a todos los sectores económicos y la tendencia competitiva del proceso actual, en la medida en que se fundamenta en transformaciones productivas al interior de las empresas
Sin embargo, no se puede desconocer que, en el corto plazo, existen algunos factores de preocupación, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Con respecto al primero, la mayor preocupación proviene del incremento en las tasa de interés, incremento que se produce en el mismo momento en que se disminuyen las de Estados Unidos y en que el país trata de salir del proceso revaluacionista vivido recientemente. El aumento de las tasas de interés disminuye la demanda, afecta la calidad del crédito y encarece la inversión y la actividad productiva en general. Es conveniente hacer un llamado a la prudencia de las autoridades monetarias en este sentido. Incluso, consideramos que es necesario pensar ya en una reducción de estas tasas para mejorar la posición competitiva del país y aumentar la inversión nacional y extranjera.
Respecto al segundo, la desaceleración de la economía norteamericana y la incertidumbre respecto al TLC, puede reflejarse en las exportaciones hacia ese país, situación que ya se ha observado en el 2007, cuando, si bien las exportaciones totales apenas caen -0.5% hasta septiembre, las ventas externas de bienes no tradicionales caen -6.6%. Por su parte, en el caso de Venezuela los mayores riesgos están relacionados con la sostenibilidad del crecimiento en ese país, las medidas que está adoptando para controlar las importaciones y su propia estabilidad política en el corto plazo. De ahí la importancia de continuar diversificando el destino de las exportaciones Colombianas y aprovechar los tratados de integración que ya tiene el país.
Al analizar la evolución actual de la economía colombiana es necesario tener en cuenta que los avances en materia de competitividad requieren altos crecimientos económicos (7%-8%) durante varias décadas como lo han mostrado los países de reciente industrialización, y, además, implican grandes transformaciones en la actividad productiva, social y política.
I. Crecimiento competitivo
La economía colombiana ha venido mostrando un buen desempeño durante los últimos años y en el 2007 esta fase de expansión se acentúa. En efecto, luego de registrar un crecimiento promedio de 3.4% en la década de los ochenta y de 2.9% en los noventa, en los últimos años el país se ha mantenido con tasas superiores al 4.5%, superando así la tasa de 4.5% que tradicionalmente se ha considerado el crecimiento de largo plazo de la economía colombiana. Para el primer semestre la economía colombiana creció 7.5% (Gráfico 1).
Para todo el año 2007 los indicadores disponibles y los últimos resultados de la EOIC muestran que esta dinámica se mantendrá. De acuerdo con las proyecciones de los distintos modelos econométricos de la ANDI para el año 2007 se estima un crecimiento del PIB ligeramente superior al 7%, con lo cual el país estaría creciendo a tasas cercanas o superiores al 4%, durante 5 años. (Gráfico 2)
En estas circunstancias, Colombia aparece en el 2007 como una de las economías más dinámicas de América Latina (Gráfico 3), con la ventaja, de que este crecimiento no ha sido liderado por un solo sector o por el gasto público como es el caso de Venezuela, sino que responde a las condiciones de mercado.
Al desagregar el PIB colombiano por grandes sectores, encontramos que para el primer semestre de 2007, la gran mayoría de estos muestran un desempeño positivo (Cuadro 1). Los sectores de construcción, industria, comercio, transporte y finanzas crecen a tasas de dos dígitos y contribuyen con más de 5.5 puntos (73% del crecimiento total) al crecimiento total.
Desde la perspectiva de la demanda económica, todos los componentes muestran tasas positivas. El consumo de los hogares, que es el componente que más pesa en el PIB, mantiene crecimientos cercanos al 8% (Cuadro 2).
En el análisis de la economía desde la perspectiva del gasto, la inversión productiva ha jugado un papel protagónico. Luego de la crisis de 1999, cuando cayó dramáticamente, la inversión se ha convertido en un verdadero jalonador del crecimiento económico, con crecimientos significativos. En efecto, desde el 2002, la inversión en términos reales, viene creciendo a tasas de dos dígitos y para el período enero-junio de 2007 aumenta 24.9%. Esta dinámica ha permitido que la inversión como porcentaje del PIB pase de 12% a finales de la década de los noventa, a 24.4% en la actualidad, lo que sitúa a Colombia en uno de los primeros lugares en la región (Gráfico 4) y lleve al país a los parámetros internacionales.
A continuación se analiza el comportamiento de algunos sectores económicos.
A Industria
En la actual coyuntura, la industria ha sido uno de los más importantes jalonadores del crecimiento económico. Según los resultados de la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC)[2] la producción y las ventas industriales crecieron a tasas superiores al 5% en los últimos cuatro años (Gráfico 5) y, de acuerdo con los empresarios, para el próximo año se espera una tasa del 8%. Con esto se tendrían 5 años consecutivos de buena dinámica industrial.
Además, la actividad industrial ha sufrido importantes transformaciones dirigidas a aumentar la productividad y competitividad de las empresas. Es así como la producción de bienes en sectores de alta y media alta tecnología ha aumentado su participación en la producción industrial, al igual que la actividad exportadora que también incrementa la participación de estos sectores en la canasta exportadora (Gráficos 6).
Con el objetivo de conocer con más precisión la forma en que se está transformando la actividad productiva, en la EOIC del mes de junio se preguntó específicamente sobre el uso de tecnología de punta en las principales áreas de la empresa. De acuerdo con las respuestas de los empresarios, puede decirse que, en general, las empresas están utilizando mayoritariamente tecnología de punta. El siguiente gráfico ilustra este punto ya que en todas las áreas más del 60% de la tecnología utilizada es tecnología de punta. (Gráfico 7)
De acuerdo con los encuestados los principales cuellos de botella son los siguientes: en tecnología de información, falta o desactualización del software y altos costos; en el área de producción, problemas en la cadena interna del proceso productivo, empleo de tecnologías no adecuadas y altos costos de las tecnologías de punta; en comercialización y distribución, problemas de mercadeo, infraestructura y tecnología y en transporte los ya tradicionales que incluyen infraestructura, costos, almacenamiento, cumplimiento y disponibilidad de vehículos de carga (Cuadro 3).
En cuanto a la integración de las diferentes actividades productivas y económicas, la reciente evolución del país es bastante ilustrativa al respecto. En la evolución reciente, son las condiciones de mercado y la dinámica industrial las que jalonan directa o indirectamente las restantes actividades productivas. En esta integración juega un papel fundamental la nueva visión de cadenas productivas que, cada día, coge más fuerza en el país. Esta visión trasciende a la simple perspectiva de las empresas que participan en la producción y distribución de un bien o servicio e incluyendo otras actividades que, si bien no incorporan directamente valor agregado al producto, si se constituyen en soportes para producir dicho valor. Se refiere, entre otras, a actividades como el sistema educativo y de formación, las instituciones públicas, los cluster o aglomeraciones empresariales. En la competitividad, juega un importante papel el concepto de región, especialmente cuando se habla de zonas geográficas con fuertes vínculos económicos y productivos. Colombia apenas empieza a explorar el mundo de las regiones desde esta perspectiva. Hasta ahora el mayor interés por las regiones se dirigía a factores de carácter cultural o histórico. Estos vínculos son importantes, pero deben reforzarse con la explotación de ventajas competitivas derivadas de la cercanía de materias primas, del desarrollo de clusters, de habilidades y conocimientos laborales, etc. La visión regional permite, además, un mayor contacto entre las autoridades públicas y los negocios, facilitando los entendimientos para mejorar el entorno de estos últimos. Lo más importante del proceso de reindustrialización que vive el país actualmente es el hecho de que el desempeño industrial es bastante sólido. En efecto, los resultados de la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) reflejan un comportamiento muy consistente en la actividad manufacturera. La producción y las ventas totales crecen a niveles superiores al 5% y los demás indicadores se sitúan en niveles históricamente muy buenos. La utilización de la capacidad instalada y el volumen de pedidos se encuentran en sus máximos. Por el lado de los inventarios no hay mayores problemas ya que en su gran mayoría las empresas están con niveles normales o bajos. Todo esto se refleja en el excelente clima de los negocios que perciben los empresarios. Analizando en detalle algunos de estos indicadores, se observa que los altos crecimientos en la actividad productiva se han traducido en una alta utilización de la capacidad instalada la cual alcanza en el 2007 un promedio de 81.8%, lo que supera con creces el promedio de los últimos años (Gráfico 8). Como puede verse, desde el 2001 cuando este promedio fue de 71.5%, se percibe una clara tendencia creciente en el uso de la capacidad instalada.
Ante la mayor intensidad en la utilización de la capacidad instalada en la EOIC se ha analizado este tema con mayor detalle. Por ello se le preguntó a los industriales sobre el nivel óptimo que debería tener este indicador desde la perspectiva de la empresa, teniendo en cuenta la necesidad de contar con un adecuado margen de maniobra que permita responder a aumentos eventuales en los pedidos y que no comprometa los programas de mantenimiento de las plantas productivas. De acuerdo con los encuestados, este nivel óptimo estaría alrededor del 88%, lo que indica que el sector productivo tiene una capacidad instalada suficiente para responder a la dinámica actual de la economía colombiana.
El crecimiento significativo de la inversión en los últimos años, sumado a los proyectos de nueva inversión, muestran que los empresarios han venido actualizando su capacidad para responder ante las nuevas condiciones del mercado. En efecto, de acuerdo con lo reportado por la EOIC del mes de abril de 2007 en los últimos 6 meses, el 69.8% de las empresas ha realizado inversiones específicamente orientadas a mantener o mejorar la capacidad instalada (Gráfico 9).
Esta tendencia hacia la ampliación de la capacidad instalada se mantendrá en el 2008 ha juzgar por los planes de inversión de los empresarios, ya que, de acuerdo con los resultados de la EOIC de septiembre de 2007, el 62.9% de los industriales tiene previsto desarrollar proyectos de inversión en el 2008. Los proyectos de inversión están orientados especialmente a ensanche y adecuación de instalaciones, modernización tecnológica, reposición de equipo, ampliación de mercados y diversificación de la producción (Gráfico 10).
Con todo lo anterior Colombia cuenta con un excelente ambiente para los negocios y así lo han venido percibiendo los empresarios (Gráfico 11). Para el 2007 hasta octubre, el promedio de empresarios que califica la situación de su empresa como buena es de 72.8%, lo que se compara muy favorablemente con el promedio histórico (50.4%). Lo más notable de esto es que, a pesar de que una gran mayoría considera que la situación actual es buena, un 38.6% de las empresas considera que mejorará en el inmediato futuro.
En cuanto a los obstáculos que enfrentaron los empresarios durante el 2007 en el desarrollo normal de su actividad éstos son en su orden: tipo de cambio, costo y suministro de materias primas, baja demanda, competencia en el mercado, contrabando, bajos márgenes de rentabilidad, falta de capital de trabajo, cartera y problemas de orden público.
En el caso particular del contrabando y la competencia desleal, es preocupante el hecho de que el 70% de los empresarios que responden la EOIC se ha visto afectado por estas prácticas (Grafico 13). Los sectores más afectados son: hilatura, cuero, calzado, edición, derivados del petróleo, caucho y aparatos de uso doméstico.
La incidencia de la competencia desleal sobre las empresas puede resumirse en dos grandes categorías: aquellas que constituyen directamente una infracción de la ley y otras que están más relacionadas con distorsiones en el mercado. Con respecto a las primeras los encuestados señalan inicialmente el contrabando abierto, seguido de las prácticas desleales de comercio, falsificación y piratería, evasión de todo tipo de impuestos y parafiscales, la presencia de productores informales y el contrabando técnico (Cuadro 4). Respecto a las relacionadas con distorsiones en el mercado, éstas se manifiestan en problemas de rentabilidad, menores ventas, importaciones a bajos precios y productos de mala calidad, entre otros.
Es relevante el hecho de que más del 74% de los empresarios tienen mecanismos para controlar este fenómeno entre sus clientes y proveedores. Dentro de éstos, se destacan la exigencia de todos los documentos legales (RUT, registro de cámara de comercio, revisión de lista Clinton, entre otros), una rigurosa selección y auditoria de los proveedores legalmente constituidos, certificados de calidad y gestión, y la exigencia de facturación.
Todo lo anterior ilustra el hecho de que para el sector productivo colombiano la formalidad empresarial es fundamental para el buen funcionamiento de la economía y el mercado y se constituye en un objetivo de la competitividad.
B. Sector Financiero Luego de la crisis de finales de los noventa y principios de la presente década, el sector financiero ha venido consolidándose y así lo reportan la mayoría de los indicadores. En general, este sector registra un desempeño muy similar al resto de la economía, aún cuando sus ciclos son más pronunciados (Gráfico 14).
La buena dinámica del sector también se refleja en otros indicadores y es así como las utilidades se acercan a $4 billones en los primeros diez meses del 2007, la cartera vencida es ligeramente superior al 3% de la cartera total y las entidades se han fortalecido patrimonialmente (Cuadro 5)
Al analizar la evolución del sistema financiero es importante detenernos en el comportamiento del crédito. La irrigación de recursos hacia el sector productivo ha mostrado una importante dinámica durante los últimos años al pasar de un relativo estancamiento hasta mediados de 2004, a tasas anuales de 15% en el 2005, de 32% en el 2006 y niveles superiores al 25% en el presente año. Por tipo de crédito, al cierre de octubre de 2007, el comercial registra crecimientos anuales de 24.5%, el de consumo: 37.6% y el hipotecario 16.6% (Gráfico 15). Esta evolución del crédito es un reflejo claro del comportamiento positivo de la economía colombiana y muestra la importancia del sector financiero en el crecimiento económico.
Si bien los indicadores del sistema financiero se mantienen en niveles favorables, resulta prioritario mantener un estrecho monitoreo de los mismos ya que la cartera vencida ha venido aumentando en los últimos meses. Estos mayores niveles de morosidad se explican en parte por los aumentos en las tasas de interés, teniendo en cuenta que un alto porcentaje de las deudas está atado a la evolución del DTF y que tanto los inversionistas como los consumidores realizaron la programación de sus gastos previendo un costo menor del crédito.
C. Comercio
El otro sector que ha contribuido en forma significativa a la dinámica económica es el del comercio interno, lo que refleja el buen comportamiento del consumo de los hogares. El PIB del sector creció 11.2% en el primer semestre del 2007 y contribuye con 1.34 puntos al crecimiento total. Esto es consistente con el crecimiento en las ventas al por menor y de los hipermercados y grandes superficies, que reportan tasas de 11.2% y 15.2% en los primeros 9 meses del 2007 (Gráfico 16). La buena dinámica del comercio se generaliza a todo tipo de bienes, destacándose los bienes de consumo duradero lo que refleja la confianza del consumidor en el país. En efecto, el indicador de confianza de Fedesarrollo alcanzó su máximo histórico en noviembre de 2007 (Gráfico 17).
D. Construcción
Otro de los jalonadores del crecimiento en el 2007 ha sido la construcción y así lo reflejan los principales indicadores del sector (Cuadro 6). Entre enero y junio de 2007 el PIB de la construcción creció 16%, impulsado principalmente por obras civiles que crecieron 28.7%, en tanto que las edificaciones crecieron 7.3%. En la misma dirección las licencias de la construcción crecieron 22.4% en el primer semestre del año; las obras en proceso reportadas en el censo de edificaciones aumentaron 39.7% y para el primer trimestre del 2007 las obras civiles registraron tasas de 34%. Al evaluar los indicadores del sector de la construcción es importante destacar dos aspectos. En primer lugar, la buena dinámica de la construcción no se limita a la vivienda, sino que incluye también otro tipo de edificaciones y obras civiles, reflejando así la expansión generalizada de la economía. Además, las licencias como indicador líder del sector, mantienen crecimientos de dos dígitos, por lo tanto, es de esperar que el sector mantenga una evolución favorable en los próximos meses.
II. Comercio Exterior
En el mundo moderno, el comercio exterior y el grado de globalización representan uno de los determinantes del crecimiento económico de un país. Es así como países con más y mejores relaciones comerciales se constituyen entonces como economías más competitivas, comercial y productivamente, y por tanto, presentan hoy en día crecimiento y desarrollo sostenido como es el caso de Irlanda y Chile, entre otros.
Colombia no es ajena a esta dinámica, y desde hace unos años, sus compras y ventas al exterior se han dinamizado, tanto en valor como en peso, lo que hace evidente una mejora en competitividad.
a A. Exportaciones
Las exportaciones colombianas no solo continúan con la buena dinámica característica desde el año 1995, sino que a partir de 2002, ésta se ha acentuado de forma importante. Durante estos años de crecimiento, los productores colombianos han diversificado la oferta de bienes transados, que si bien, aún se caracteriza por estar concentrada en términos de destino, las nuevas perspectivas de acuerdos comerciales (Estados Unidos, Canadá, Chile y la Unión Europea) auguran la apertura de mejores y nuevos mercados.
Durante 2006 se exportaron US$24,391 millones, equivalentes al 18% del PIB. Dentro de éstas, las exportaciones industriales representaron 37.6%. En el 2007, la tendencia positiva continúa y para el periodo Enero – Septiembre se han exportado US$21,122 millones, de los cuales US$10.078 millones corresponden a las tradicionales y US$11,044 millones a las no tradicionales (las exportaciones industriales en ese periodo fueron de $9.323). Se espera entonces que las exportaciones totales cierren el año en cerca de $30.000 millones de dólares.
El aumento del 15.7%[3] de las exportaciones de los productos tradicionales se debe en parte a la evolución de los precios de los commodities, que desde hace poco más de un año, han presentado crecimientos sostenidos.
Por su parte, las exportaciones industriales crecieron 22.4% y, con excepción del sector de productos metalúrgicos básicos, el resto de sectores presentaron tasas positivas de crecimiento, destacándose, el sector textil y confecciones, el cuero y sus productos, madera y sus productos, maquinaria y aparatos eléctricos, entre otros. (Cuadro 7)
Dentro de los cambios en las exportaciones colombianas, se destaca la mayor presencia de bienes producidos en sectores intensivos en alta y media tecnología. En la última década, estos bienes pasaron de representar un 20% de la canasta industrial de exportaciones a un 40% en los últimos años. Este hecho es otra muestra de la dinámica competitiva actual.
Por países, las exportaciones totales se orientan principalmente hacia Estados Unidos con una participación de 41.7%. Le siguen, en orden de importancia, Venezuela con 15.3% y Ecuador con 4.4%. Por regiones, la Comunidad Andina representa el 7.4% y la Unión Europea el 14.9%. Al analizar el crecimiento de las exportaciones no tradicionales en el periodo enero - septiembre 2007 se destaca la buena dinámica de las ventas externas a Venezuela (76.1%), Alemania (75.0%), Países Bajos (48.6%), Brasil (45.0%) y España (42.2%) (Cuadro 8)
Sin embargo, como se mencionó anteriormente, Colombia mantiene la concentración de sus exportaciones en 3 países principalmente: Estados Unidos, que para el mismo periodo del año pasado participaba con 41.7%, este año lo hace con el 35.2%; Venezuela pasó de participar con 10.3%, al 15.3% de las exportaciones totales y Ecuador pasó de 5.1% a 4.4%.
Esta recomposición de exportaciones, orientada hacia el mercado Venezolano, se debe, entre otros factores, al desabastecimiento de productos en ese país y al alto crecimiento observado en Venezuela, resultado de la coyuntura de altos precios del petróleo. Si bien las exportaciones hacia Venezuela han beneficiado de forma importante a los empresarios colombianos, no se pueden desconocer los riegos políticos económicos que enfrenta ese país y en consecuencia la vulnerabilidad de algunos sectores que concentran un alto porcentaje de sus exportaciones en el mercado venezolano (Cuadro 9). Es el caso de actividades como automóviles, alimentos, electrodomésticos y confecciones.
B. Importaciones
Al igual que las exportaciones, las importaciones han mantenido una tendencia positiva que se ha acentuado en la coyuntura reciente. Era de esperarse que las importaciones de todo tipo de bienes se aceleraran en este periodo, teniendo en cuenta la buena dinámica de la economía colombiana, la creciente demanda interna y la apreciación del peso colombiano.
De las importaciones totales, las compras externas con mayor participación, son: Materias primas y productos intermedios (43.3%), materias y productos intermedios para la industria (37.4%), bienes de capital y materiales de construcción (36.1%) y bienes de capital para la industria (21.3%) lo que demuestra que, en su mayoría, las compras se dirigen a la producción y no al consumo.
Desde la perspectiva de la producción cabe destacar el crecimiento en las compras externas de bienes de capital y de materias primas. En los primeros 10 meses de 2007, las importaciones totales crecieron 26.6%, con un incremento de 28.1% en los bienes de capital y 23.7% en materias primas (Cuadro 10).
Por país de origen, Estados Unidos continúa siendo el principal proveedor de bienes para el país con el 25.9% del total de importaciones, seguido de China con el 10%, México con el 9.5% del mercado y Brasil con el 7.3%.
Es importante anotar el aumento de la participación de los productos chinos en Colombia que poco a poco han aumentado su penetración en la economía. El año pasado China participaba con el 8% en el total de importaciones, éste año se ha consolidado como el segundo proveedor de bienes para Colombia, presentando un crecimiento en el valor CIF de las importaciones de 52.6% para el periodo Enero – Octubre 2007. Por su parte, las compras externas provenientes de Estados Unidos, para el mismo periodo, aumentaron 22.8%, las de México 35.8% y las importaciones desde Brasil crecieron 30.6%
III. Situación Macroeconómica
Al buen comportamiento de la actividad económica, se le agrega el hecho de que en el 2007 se mantiene la solidez y estabilidad macroeconómica que ha mostrado el país en los últimos años. Más aún, nuestros indicadores se acercan cada vez más a los parámetros internacionales. Este entorno macroeconómico favorable permite a todos los agentes económicos elaborar escenarios más previsibles para sus negocios en el futuro. En lo macroeconómico los principales problemas están en el frente fiscal. Sin embargo, se vienen haciendo esfuerzos, por parte del gobierno y del sector privado, para avanzar en el saneamiento de las finanzas públicas.
A. Inflación
En materia de inflación, por noveno año consecutivo, el crecimiento anual de los precios al consumidor se ha mantenido a niveles de un dígito (Gráfico 18). En la actualidad la inflación anual al consumidor es de 5.4% y para el productor de 0.4%. La inflación al final del 2007 probablemente se sitúe alrededor del 5%, superando en medio punto la meta del Emisor.
No obstante, conviene anotar que parte importante de las presiones inflacionarias se explican por problemas con las cosechas, como consecuencia del fenómeno del Niño, que afectaron el precio de los alimentos durante el primer trimestre del año y por la creciente demanda proveniente de Venezuela. Esta tendencia alcista de los precios se ha reducido en el segundo semestre del 2007, como puede verse en el siguiente gráfico que ilustra la evolución de los precios por origen de los bienes[4]. Los demás grupos de bienes mantuvieron niveles relativamente estables.
Para el 2008 las tendencias decrecientes en las presiones inflacionarias observadas en el segundo semestre probablemente se mantengan. Para ese año, el Emisor fijó una meta de inflación entre 3.5% y 4.5%.
B. Tasa de Interés
Durante el 2007, el Banco de la República ha optado por una política más restrictiva caracterizada por un aumento en la tasa de intervención (la tasa ha aumentado en 7 ocasiones y pasó de 7.2% a principios de 2007, a 9.5% en la actualidad), la creación de un depósito al endeudamiento externo, la imposición de un encaje marginal y un mayor control sobre las operaciones de derivados. Como resultado de lo anterior la tasa de interés de mercado ha aumentado dos puntos durante el año al pasar de 6.8% al finalizar 2006, a 8.7% en la actualidad. (Gráfico 20)
Como ya hemos anotado, el entorno macroeconómico estable que ha predominado en la economía colombiana en los últimos años, es un factor importante para estimular la presencia de inversionistas nacionales e internacionales en el país. Por ello, el crecimiento excesivo del costo del crédito puede convertirse en un limitante al crecimiento y revertir el proceso de expansión que ha venido presentando la economía colombiana. La ANDI reitera que no sólo no puede seguirse con el incremento en las tasas de interés sino que es necesario empezar a disminuirlas, hasta lograr que el país cuente con tasas moderadas, comparables con las predominantes en el ámbito internacional, para así garantizar nuestra competitividad.
C. Tasa de Cambio
Desde mediados del 2005 se observa en Colombia una clara tendencia revaluacionista de tal forma que la TRM se ha reducido -11% en los últimos doce meses. Dicha tendencia se ha visto reforzada por el buen desempeño de la inversión extranjera directa y de las exportaciones, factores también importantes en el desarrollo nacional, que reflejan además, la confianza en el país (Gráfico 21)
El proceso de apreciación de la moneda no se limita al caso colombiano, sino que se trata de un fenómeno mundial ya que gran parte de las monedas se han revaluado frente al dólar, (Cuadro 11), debido esencialmente a los déficits comercial y fiscal de Estados Unidos.
Por su parte, el índice de la tasa de cambio real se encuentra en 114.9, nivel ligeramente inferior al observado al finalizar el 2006 (Gráfico 22)
Al analizar el impacto de la revaluación, lo primero que salta a la vista es su efecto desfavorable sobre la rentabilidad de las exportaciones y la pérdida cambiaria frente a los productores norteamericanos. En efecto, el problema de tipo de cambio ha pasado a ser un obstáculo mayoritario para la actividad productiva al ocupar el primer lugar dentro de la problemática industrial.
Teniendo en cuenta el proceso revaluacionista de los últimos años, en la EOIC del mes de febrero le preguntamos a los industriales sobre el impacto de la revaluación sobre la actividad industrial y sobre las estrategias que han venido adoptando frente a este fenómeno. A partir de los resultados de la encuesta se observa que el impacto de la revaluación sobre la actividad manufacturera es heterogéneo, ya que el 53.8% de los encuestados manifiesta que el efecto es desfavorable, en tanto que el 29.6% manifiesta que éste es favorable. En este contexto, los empresarios han optado por enfrentar el fenómeno revaluacionista recurriendo a estrategias orientadas a compensar la revaluación con aumentos significativos en la competitividad de las empresas. Las otras medidas corresponden más a la gestión administrativa incluyendo el uso de mecanismos de cobertura cambiaria y ajustes en la estructura de la deuda externa. En el siguiente gráfico aparece el porcentaje de empresas que ha adoptada cada una de las estrategias.
Si bien la actividad económica atraviesa por un muy buen momento económico y es de esperar que esta buena dinámica se mantenga, no se pueden desconocer las dificultades que atraviesan algunos sectores económicos. Es el caso de la floricultura, la actividad bananera, la cadena textil-confecciones, el calzado y productos de cuero, entre otros. En particular en los dos últimos sectores cabe resaltar que se trata de actividades orientadas hacia el exterior ya que su tasa de apertura exportadora supera el 45%, muy por encima del promedio industrial del 28%.
Ante este problema, las autoridades económicas adoptaron diferentes medidas orientadas a moderar las presiones revaluacionistas. Entre otras están las siguientes: compra de divisas por parte del Banco de la República, establecimiento del depósito al endeudamiento externo y restricción en las operaciones de derivados. La intervención activa del Emisor en el mercado cambiario se dio principalmente en los primeros meses del año y se tradujo en una importante acumulación de reservas internacionales, las cuales se sitúan en US$21,000 millones (Gráfico 24).
D. Balance Externo
Otro aspecto relevante en el campo macroeconómico es el del balance externo. Para el 2007 se espera un déficit de -3.9% del PIB, nivel superior al registrado en el 2006 que fue de -2.2%. Sin embargo, resulta conveniente recordar que el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos se ha financiado con Inversión Extranjera Directa y con las transferencias de recursos de colombianos en el exterior. Esta forma de financiamiento le da solidez a la situación cambiaria del país, máxime si se tiene en cuenta que 36% de las importaciones corresponden a bienes de capital orientados a aumentar la capacidad del aparato productivo y por tanto generan las condiciones para garantizar el crecimiento futuro.
E. Finanzas Públicas
En los últimos años en el país se han venido registrando importantes avances en el saneamiento de las finanzas públicas. Los indicadores que confirman esta apreciación son, entre otros, la reducción del déficit fiscal, el aumento en los recaudos, la disminución en la deuda pública y el cambio en la composición de la deuda pública. En efecto, el déficit del Gobierno Nacional Central que, con la crisis de 1999 llegó a -7.6%, para el 2007 se estima en -3.3%. Estos mismos indicadores para el Sector Público Consolidado son -5.5% y -0.7%, respectivamente. Por su parte, la deuda neta del Sector Público no Financiero que en 2002 representaba 47.9% del PIB, para el 2007 se estima en 28% del PIB.
A pesar de esta notable mejoría en los indicadores fiscales, el saneamiento de las finanzas públicas debe continuar como parte esencial de la agenda de mediano plazo del país. En el 2008 se detiene la mejoría en los indicadores fiscales ya que para ese año el gobierno estima que el balance del GNC se mantendrá en -3.3%, en tanto que para el SPC aumentará de -0.7% del PIB a -1.4%. Este resultado se explica, en parte, por una menor dinámica en los ingresos tributarios al entrar en vigencia la reforma tributaria del 2006 y por un menor crecimiento económico. A lo anterior se suma el mayor gasto por concepto de pensiones ya que este rubro pasa de representar 4.2% del PIB a 4.6%.
Con todo lo anterior es evidente la necesidad de continuar con una política económica orientada a la busqueda de finanzas públicas acordes con un crecimiento competitivo. Para ello si bien se ha avanzado en las reformas estructurales, no debe dejarse de lado la necesidad de reducir las tarifas impositivas, simplificar el régimen tributario, mantener la estabilidad en las reglas de juego y en general contar con un ambiente favorable para la inversión. Cabe recordar, como lo hemos reiterado en diversos documentos, que la mejor política para sanear las finanzas públicas, es el crecimiento económico.
IV. Mercado Laboral
En junio de 2006, el DANE, tomó la decisión de cambiar la metodología en la Encuesta Continua de Hogares, que mide el mercado laboral colombiano. Así las cosas, solo es posible hacer comparaciones de datos a partir de Julio de 2007, dejando en las estadísticas un vacío de por lo menos un año.
Sin embargo, los últimos resultados de la ECH, que permiten comparaciones, muestran una evolución favorable: a nivel nacional el desempleo se redujo de 11.36% en Octubre de 2006 a 9.96% en el mismo periodo de 2007 (Gráfico 25) y para las 13 principales ciudades el desempleo pasó de 12.68% a 10.35%.
En estas condiciones el crecimiento del empleo entre octubre de 2006 y octubre de 2007 fue de 9.36% para el total nacional y de 11.25% para las 13 principales ciudades. El descenso en el desempleo entre octubre de 2006 y el mismo mes de 2007 se explica por una mayor generación de nuevos puestos de trabajo a juzgar por la tasa de ocupación que aumentó de 51.9% a 55.9% y el aumento en los ocupados de 18.8 millones en octubre 2005, a 19.4 millones en octubre 2007.
La tasa de participación registra un crecimiento de cerca de tres (3) puntos, y, teniendo en cuenta el aumento de la Población económicamente Activa – PEA- , se hace evidente que la mayor demanda de trabajo, derivada del buen desempeño económico, logró vincular a una mayor población al mercado laboral
En el análisis del mercado laboral uno de los hechos relevantes es la mejoría en la calidad del empleo. Paralelo a la generación de nuevos puestos de trabajo, se ha venido presentando una mayor formalización de los mismos y así lo reflejan las cifras de las Cajas de Compensación y la afiliación a la seguridad social. En efecto, entre junio de 2006 y junio de 2007 el número de trabajadores afiliados a las cajas de compensación familiar aumentó 10.5%.
Para la ANDI no es suficiente con generar más empleo, es necesario, además, que dichos empleos sean productivos, sostenibles y formales. Sólo así se puede garantizar una mejoría real en las condiciones de vida de la población. Desde esta perspectiva, sería conveniente que el DANE refinara la medición del concepto de informalidad, en el sentido de tener en cuenta si se cumplen o no las obligaciones legales y laborales. Estas mediciones le permitirían al país conocer las verdaderas dimensiones del problema laboral colombiano y focalizar sus acciones para solucionarlo.
V. Perspectivas para el 2008
Las características del desempeño económico reciente y el impulso que han adquirido la mayoría de los sectores hacen que los resultados esperados para el 2008 sean muy similares a los del presente año y así lo ratifican los distintos escenarios que hemos diseñado para nuestro Modelo de Equilibrio General Computable. Dada la solidez de este crecimiento económico y el mejor ambiente de confianza, seguridad y gobernabilidad, es de esperar que el crecimiento del 2008 sea superior al 6%.
Respecto a la industria, también puede afirmarse que tendrá un buen comportamiento en el 2008 según lo han expresado los empresarios. En efecto, para ese año esperan un aumento en las ventas de 12.4% en términos nominales, lo que equivaldría a cerca de un 8%, en términos reales, manteniendo así la fase expansiva.
De acuerdo con los industriales, los factores que favorecerán este desempeño están asociados con la evolución del mercado y la demanda tanto en lo interno como externo; con las estrategias microeconómicas dirigidas a aumentar la capacidad interna de las empresas, para responder a la buena situación de la demanda, y a mejorar la competitividad, con base en el incremento de la productividad; con mejoras en la comercialización, nuevas líneas de producción e innovación, entre otras.
De otro lado, las mayores dificultades están relacionadas con la baja rentabilidad de las exportaciones, debido al proceso de revaluación; los costos y disponibilidad de algunas materias primas; la situación de Venezuela y la mayor competencia, tanto desleal (contrabando, informalidad, etc.), como la generada por la importación de productos asiáticos. Es necesario mencionar en este punto, que más de un 4% de los empresarios encuestados mencionó entre sus preocupaciones para el próximo año los aumentos en las tasas de interés, lo que es una voz de alerta que invita a la prudencia en este campo. Estos son aspectos que requieren acciones inmediatas para evitar cuellos de botella y garantizar la sostenibilidad del crecimiento.
VI. Agenda hacia el futuro
La experiencia internacional muestra que el desarrollo económico y el progreso social se logran manteniendo altos niveles de crecimiento por varias décadas. Este crecimiento sólo es sostenible en el largo plazo cuando se basa en la competitividad. Colombia ha venido creando las bases para un crecimiento competitivo, por lo cual el principal reto es mantenerlo en el futuro.
Como dijimos anteriormente uno de los factores esenciales para mantener un clima favorable para la inversión y el consumo es la de generar un ambiente de seguridad tanto personal como para los negocios. La importancia de la seguridad en la actividad económica puede visualizarse con la información del crecimiento del PIB en los años recientes y la percepción de los empresarios sobre la seguridad en el país (Gráfico 27). Es importante que la seguridad se consolide como una política de estado, garantizando la inversión y el desarrollo en el tiempo
Una de las políticas altamente favorables para la economía colombiana en la actualidad es la de los procesos de integración, en particular, aquellos con países desarrollados. Los empresarios ya han asumido este reto y se vienen preparando de tiempo atrás para competir tanto en el mercado nacional como en el internacional. La apertura hacia los países desarrollados, además de los beneficios generales que pueden obtenerse del mayor comercio, tiene la ventaja de una mayor exigencia en materia de competitividad y productividad lo que obligará al aparato productivo nacional a realizar los ajustes necesarios para sostenerse en esas condiciones.
La acción del Gobierno en todos sus niveles debe estar dirigida a fomentar el desarrollo empresarial y económico en general. Es necesario, entonces, ajustar el sistema tributario de tal forma que atraiga a inversionistas nacionales e internacionales; mantener reglas de juego claras; promover los cambios necesarios para modernizar las instituciones; disminuir los trámites en todos los frentes, especialmente, en aquellos que afectan el funcionamiento de los negocios, entre otros. Pero quizás una de las mayores urgencias en el campo de la actividad pública es la de continuar con el saneamiento de las finanzas para evitar que las necesidades presupuestales interfieran con la actividad privada.
El entorno favorable al crecimiento exige necesariamente el desarrollo de una política de competitividad. El país ya cuenta con una institucionalidad pública y privada para la competitividad y con un programa basado en 4 estrategias: aumento de la competitividad e inversión, mayores niveles de productividad y aumento en el empleo, avances en formalización de la economía y desarrollo de sectores de clase mundial. Lo importante ahora es ejecutar esta política de competitividad.
En esta política, uno de los aspectos que tiene impacto directo y exige acción inmediata es el de la infraestructura. Es urgente que el país supere los tradicionales problemas viales, portuarios y aeroportuarios para poder afrontar las nuevas exigencias de una economía competitiva. En esta dirección el país debe contar con una estrategia de largo plazo que incluya corredores viales de comercio exterior, que desarrolle el transporte férreo y fluvial y contemple el transporte multimodal. Al respecto es importante tener en cuenta que los proyectos que actualmente están en curso, se diseñaron teniendo en cuenta una economía que crecía a tasas del 3% y no al 6% y 7% como ha ocurrido en los últimos años. No puede pasar un año más sin que el país vea avances físicos en las principales obras. Pero además de esta perspectiva más amplia, se requiere también de una política de choque que comience a desarrollar los corredores logísticos. Se trata entonces de ejecutar las obras y, para ello, el sector privado, juega un papel fundamental a través del sistema de concesiones.
Otro aspecto de la competitividad que no debe olvidarse es el capital humano. La integración abre grandes oportunidades para la producción de bienes y servicios de alta tecnología. Para ello necesitamos mano de obra altamente calificada, comparable con la de los países que producen el mismo tipo de bienes y un avance significativo en ciencia y tecnología. Existen ya en el mundo avances importantes en materia de pedagogía y contenidos necesarios para la formación de la mano de obra que la competitividad requiere. La UNESCO ha evaluado dichos avances y ha destacado a los países que mas han avanzado. Por lo cual, el mayor reto para Colombia es transformar el sistema educativo en esa dirección. [1] Decreto 4051 del 23 de Octubre de 2007 [2] La EOIC se realiza mensualmente entre 8 gremios de la producción: ANDI, ACICAM, ACOPLASTICOS, ANDIGRAF, ANFALIT, CAMACOL, ICPC y la CAMARA COLOMBIANA DEL LIBRO [3] Periodo Enero –Septiembre 2006/2007. Fuente DANE [4] Esta clasificación corresponde a una metodología empleada por el Centro de Estudios Económicos de la ANDI, que divide la canasta familiar del DANE en 4 grandes grupos, según el origen de los bienes: agropecuario, industrial, servicios privados y bienes públicos.
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Gerencia de Comunicaciones y RR.PP. |